Injusticias irremediables, esperanzas
inextricables…
Las impresiones sobre diversidad, cultura y
equidad en tres capítulos:
Capítulo 1. Las generalizaciones que nos tientan
y nos seducen a diario. Cuestiones como “los americanos son…”.
Irremediablemente todos hemos cedido a las telarañas y prejuicios creados en
nuestra mente. Pero hoy descubrí
(en medio de un ejercicio muy delicioso) lo que seguro ya había
descubierto mi mente y almacené por allí, o sea sólo le quité el polvo. Bistro India me enseñó que no hay
máximas, no hay comidas favoritas,
no hay colores favoritos ni tu libro favorito. Todo cambia y gracias a Dios es
así. Hoy, en ese buffete decidí que mi “nueva comida favorita es la de la
India” y entendí que la cultura americana es muy diversa entre sí. Mariane se sintió extranjera entre su
“propia gente”, como yo con una parte de la comunidad latina la primera vez que
visité EEUU, y me sentí más identificada con los americanos y ella con los
mexicanos. En sus propias palabras: ella como sureña no tiene nada que ver con
Seattle. Aquí son como “noruegos” dijo, conceptos, generalizaciones.
En fin, tantas injusticias, como dice Zaid: “una injusticia
irremediable está en el sufrimiento de los que sienten el llamado de las
letras, pero no logran escribir algo importante. ¿Por qué las musas despiertan el deseo y luego se
resisten? Hay algo triste en los amores no correspondidos. Pero que se va
hacer. Muchos son los llamados a la dicha de lo bien dicho y pocos afortunados
con ese encuentro feliz. Hasta los afortunados pueden acabar fuera del paraíso. No hay leyes ni cuidados que
puedan reparar esta injusticia.”
Capítulo 2. Los prejuicios
petrificados. Blanca Heredia (a la que recuerdo con dos cocas Light, un café y
fumando mientras me veía incrédula) dice que “los problemas que enfrenta el
mundo[…] requieren con urgencia un progresismo abierto, inteligente e
incluyente. Los dogmas del viejo keynesiano y del hiperrealismo conservador ,
no alcanzan siquiera para nombrar muchos de esos problemas”. Entonces recuerdo
la reflexión de Rafa Rojas: “los diálogos entre diversas tradiciones
ideológicas han probado ser
tan necesarios como fecundos . Con
frecuencia, las mezclas doctrinales logran acomodar más eficazmente las ideologías a la realidad que los
purismos filosóficos.” ¿Cuál es el punto? Que los prejuicios se sacuden si uno
quiere escuchar y ver, son como el amor, una decisión. Así que, de pronto, un
día se te cae todo a pedazos.
En ti está. En ti lo veo. Eres muy inteligente y
tienes las actitud. Sólo tienes que cuidar muy bien de ti misma primero. Me
besó las manos y bajó del autobús. Su cara tenía cicatrices. Sus ojos estaban
llenos de fuego, hablaba con elocuencia y a ratos se exaltaba. Usó malas
palabras cuando no quise hablar
con él. Llamó mi atención cuando dijo ¿qué pasa con la gente qué ya no
quiere hablar? Sólo quiero saber si estás bien, Honey. Honey, a veces puede ser
una palabra mágica por estos rumbos desolados de calidez. Aunque de hecho,
volteé porque justo es mi discurso: WTF con la gente aquí, en particular en los
autobuses!! Fríos, evitando el contacto a toda costa. De pronto estaba allí
este afroamericano diciéndome todas estas cosas cómo si me conociera o fuera un
adivino. Pero, según sus palabras, sólo es un comediante en un casino en Aurbum
Capítulo 3. Romper las reglas: ¿por qué tiene
que haber un capítulo 3? … y a pesar de todo aún hay esperanza. En esa rebeldía
que implica la pregunta, el cuestionamiento y la duda, no se puede separar la
curiosidad de una cierta melancolía, la esperanza apasionada puede ser todo lo
que nos quede y… que magnifico es eso…